Mientras la algarabía invadía el sector visitante, en el local la angustia era moneda corriente. Los jugadores de Central Norte comentaban el buen triunfo y lo valoraban a precio oro. "Ganamos bien, hicimos una buen diferencia y después la hicimos valer", destacaba Matías Villavicencio, uno de los ex San Martín que castigó al "santo" de Miguel Amaya en el duelo de ida. También dejaba sus impresiones Enzo Noir, el gran tormento del conjunto de La Ciudadela. "Tito" les marcó a los del "Tigre" acá y en La Linda.
En fin, saludos más, saludos menos, el plantel salteño fue una fiesta y contrastaba con lo que se vivía cerca del gimnasio del club anfitrión. Cuando las puertas se abrieron, los jugadores se llamaron a silencio. Prefirieron formar una fila india y recluirse en el ómnibus que después los trasladó hasta la concentración. Diego Pave, quien fuera increpado por hinchas luego de que el cotejo se suspendiera, no dijo nada al respecto. Tampoco Amaya, quien se disculpó por no brindar declaraciones.
La medianoche era parte del pasado, así como la ilusión del grupo. "Ese gol de entrada nos complicó. Después llegamos al empate, pero nos volvieron a convertir y ahí sí que nos costó demasiado. Tratamos de llegarles pero nos fue imposible", analizaba con la voz entrecortada Gustavo Ibáñez, el único protagonista de esa desilusión inesperada que sí charló con la prensa. "Ratón" fue claro. La serie se escapó en Salta. "El primer tiempo que jugamos allá fue muy malo. Ahí nos hicieron la diferencia", lamentó. Para el cierre, avisó. "Dejamos todo, no se pudo. Hay que pensar en lo que viene", concluyó con todo el pesar del mundo.